¿Qué estará tramando Brocoliti? El carnaval ya se ha pasado pero acaba de entrar en una tienda de disfraces a probarse un disfraz de mosquito.

–  Menudo susto le voy a dar a Stanley con esto – dice mirándose al espejo.

 

A Stanley, el brocolisaurio, le dan pánico los mosquitos desde que uno se le coló en un ojo y tardo días en salir. Lo pasó fatal con ese bichillo zumbando y molestando, picando cada vez que intentaba sacarlo.

–  Jijiji, con lo grandote que es ese dinosaurio y que le tenga miedo a algo tan pequeño – sonríe imaginándose la escena.

Pero lo que Brocoliti no sabe es que en el Valle de la Nube Verde hay una plaga de mosquitos y, mosquito que se ve, PLAFF, mosquito que se espachurra o se rocía con insecticida.

Cuando sale de la tienda Bolt, el velociraptor, le apunta con su spray y cara de muy pocos amigos.

–  ¡Qué yo no soy un mosquito! – le grita.

Pero su disfraz es tan convincente que se ve obligado a salir huyendo para evitar correr la misma suerte que los mosquitos de verdad.

–  Aquí estaré a salvo – suspira aliviado al resguardarse tras una puerta.

Sin perder de vista a sus perseguidores, observa su reflejo en el cristal de la puerta que le sirve de escondite.

– La próxima vez me disfrazo de pirata – piensa al ver sus ojos enrojecidos por el insecticida, su disfraz hecho trizas y el pico más arrugado que un acordeón.

Tan distraído está pensando en sus cosas que parece no haberse dado cuenta que el lugar al que ha ido a parar es el restaurante favorito de Stanley y hoy el menú del día es timbal de brócoli con puré de patata y jamón. ¡Corre Brocoliti si no quieres terminar en la cazuela!