La historia de Stanley y sus amigos ha contado con un narrador de excepción gracias a Julius Bienert. El pequeño Elio se lo debía estar pasando en grande por las caritas que ponía y las sonrisas de ambos. Seguro que Julius también haría reír a carcajadas a los niños de los colegios donde leo el cuento.

Muchas gracias Alex por haber compartido conmigo este momento tan entrañable.