BROCOLITI Y LA NEVERA DE LENI

Brocoliti llevaba mucho tiempo pensando qué habría en la nevera de Leni. Se conocía de memoria la despensa de Stanley; como sólo comía brócoli no escondía ningún misterio interesante para él. Pero la nevera de Leni seguro que estaba repleta de cosas ricas y mucho más variadas que las que tenía Stanley.

Una tarde en la que Leni preparaba un bizcocho y se había dejado la nevera abierta para sacar la mantequilla y los huevos, Brocoliti aprovechó que nadie le veía y se coló dentro.

  • ¡Es tal y como me la había imaginado!

Exclamó al ver los estantes llenos de yogures, queso, mermelada, leche…y un montón de tuppers cerrados a cal y canto y que seguro que venían directos de la cocina de la madre de Leni.

  • ¡Estas albóndigas son perfectas para jugar al fútbol! – dijo al ver un tupper de albóndigas con tomate (el plato favorito de Leni).

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SPAGUETTIS CON CARNE Y BRÓCOLI

INGREDIENTES PARA 4 PERSONAS:

– 300 grs de carne picada (ternera) 
– 240 grs de spaguettis
– 4 zanahorias
– 1 puerro
– 500 grs de brócoli
– Aceite
– Sal
– 1 lata de tomate frito
– Queso parmesano en polvo

ELABORACIÓN:

Cocemos el brócoli en una cazuela con agua durante unos 10 minutos aproximadamente. Pasado ese tiempo, retiramos el brócoli para ponerlo a escurrir y, en el mismo agua que hemos empleado, hervimos la pasta durante 9 minutos.

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!FELIZ 2018!

Toda la familia brocolisaurio os quiere desear una feliz noche y un gran comienzo del nuevo año. Que el 2018 venga cargado de sueños cumplidos, de proyectos realizados, de amistad, de recetas y platos compartidos con la familia y amigos, de cuentos que ilusionen a nuestros peques, de abrazos y salud, sobre todo salud. A ver si con un poquito de suerte también se cumplen mis deseos y Stanley y sus amigos encuentran una editorial que haga que lleguen a todos los niños. !FELIZ 2018!

Las croquetas de brócoli y jamón

Bueno, pues al final las croquetas de mi tía Merchi ocuparon un puesto más que merecido en la cena de Nochebuena. Muchas “discordias” había generado este reto dentro de la familia (sobre todo en aquellos no tan forofos del brócoli como Stanley).

He de reconocer que no están tan buenas como las de jamón, pero también estaban ricas. Los niños, que en el fondo eran los principales destinatarios de este experimento, se las comieron muy bien y algunos, como Izan, incluso en días posteriores repitieron sin pronunciar queja alguna. En honor a la verdad diré que tienen un cierto regusto amargo al final pero eso no han parecido notarlo los más peques. En cuanto mi tía me pase la receta os la subo y así me decís qué os parecen a vosotros.

El que no podía faltar en la cena era Brocoliti. Fue el centro de atención de todas las miradas y el protagonista indiscutible de los tropecientos photocalls que hice durante la noche. Toda la familia, sin excepción, se hizo una foto con nuestro simpático brócoli ataviado con el gorro de Papá Noel. El pulpo, el salpicón y los canapés le chiflaron. Las croquetas no se las dejamos comer, eso ya sería canibalismo. Imagino que también nos acompañará en las uvas de fin de año, hasta entonces, aquí le tenéis entre los platos.

El plato “estrella” en Nochebuena

Mi tía Mercedes, Merchi de toda la vida, hace unas croquetas de jamón que son un auténtico vicio. Todos los años, cuando voy a Coruña a pasar unos días durante mis vacaciones estivales, me surte de tuppers enormes llenos a rebosar de sus riquísimas croquetas. La logística para que lleguen a Madrid sin descongelarse tras casi seis horas de viaje en coche y con los calores de agosto es complicada pero la recompensa de poder degustar esas exquisiteces durante los tres meses siguientes merece la pena.  Aprovecho estas líneas para reconocer que ni los tuppers de mi tía ni los de mi madre suelen regresar a sus casas. En la cocina, ya no solo delante de la vitro sino en el espacio en sí, soy un auténtico desastre y acumulo tuppers cual anillos de Gollum.

Mirad si soy poco mañosa que lo único que tengo que hacer con las croquetas, freírlas, lo hago fatal. Se me deshacen en la sartén, se me queman de un lado y se quedan poco hechas por otro, les doy la vuelta desde la distancia por si me salta el aceite… En fin, que en esos momentos mataría por estar en el salón de casa de mi tía, esperando sentadita a la mesa a que llegue su fuente de croquetas bien frititas (y siempre acompañadas de un ribeiro y una empanada de bacalao con pasas). Hummmm, qué rico.

Hoy me he propuesto retar a mi tía Merchi a hacer unas croquetas de brócoli y jamón. Las vacaciones de verano aún quedan lejos pero la Navidad ya está aquí. El pulpo y el salpicón del tío Miguel van a toparse con un nuevo rival en el camino al podium del plato estrella en la cena de Nochebuena. ¿Qué les parecerá la idea a los invitados más pequeños de la casa…? El domingo lo sabremos 🙂