¡YA TENEMOS EL CUENTO!

Pues ya puedo presentaros oficialmente a mi Brocolisaurio. Salieron el viernes de la imprenta y ya los tengo en mi poder. Esta vez han quedado perfectos, sin ningún fallo en la encuadernación como ocurrió la primera vez. Me encantan por dentro y las ilustraciones son preciosas. La verdad es que es una enorme satisfacción poder tener entre tus manos una historia que salió de tu cabeza y que ha llevado años darle forma. Es como un sueño hecho realidad 🙂

Si estáis interesados en adquirir algún ejemplar lo podéis hacer a través de Facebook o Instagram. Estaré encantada de enviároslo a cualquier rincón del mundo.

Nos estrenamos en el CEIP Servero Ochoa de Móstoles

Ayer fue un día muy especial para mí. Después de unas semanas intensas terminando de maquetar el cuento y esperando ansiosa su salida de la imprenta, llegaba el día de nuestra primera lectura delante de los niños. Todavía no teníamos los cuentos pero sí contábamos con un ejemplar.  Esteba nerviosa pero a la vez impaciente por ver cómo los niños reaccionaban al cuento y su lectura. Me preparé toda una obra de teatro con voluntarios para tropecientas cosas, una zanahoria-óptica y un par de mosquitos que provocaron muchas carcajadas. Los niños se los pasaron en grande y yo mucho más. Izan fue un brocolisaurio estupendo, improvisando cada dos por tres y demostrándole a su madre que tengo un auténtico crack en casa. Además era su cole y sus compañeros de clase, era su día y él también supo aprovecharlo. Salí tan contenta de la experiencia que seguramente repita en la semana cultura. Os dejo unas fotos que nos hicieron los profes.

Gracias CEIP Serevo Ochoa por haberme brindado la oportunidad de contarles la historia de Stanley a vuestros, y mis, peques. 🙂

PIZZA DE BRÓCOLI Y JAMÓN

INGREDIENTES:

  • 500 grs de brócoli
  • Queso en lonchas
  • Tomate frito
  • Tacos de jamón y beicon (opcional)
  • Mozzarella
  • Sal
  • Orégano

 

ELABORACIÓN:

Cortamos el brócoli en ramilletes y lo cocemos al vapor en el microondas durante 5 minutos con un par de cucharadas de agua y cubierto con  papel film ligeramente perforado. Sacamos y dejamos enfriar.

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Un plan muy picante

¿Qué estará tramando Brocoliti? El carnaval ya se ha pasado pero acaba de entrar en una tienda de disfraces a probarse un disfraz de mosquito.

–  Menudo susto le voy a dar a Stanley con esto – dice mirándose al espejo.

 

A Stanley, el brocolisaurio, le dan pánico los mosquitos desde que uno se le coló en un ojo y tardo días en salir. Lo pasó fatal con ese bichillo zumbando y molestando, picando cada vez que intentaba sacarlo.

–  Jijiji, con lo grandote que es ese dinosaurio y que le tenga miedo a algo tan pequeño – sonríe imaginándose la escena.

Pero lo que Brocoliti no sabe es que en el Valle de la Nube Verde hay una plaga de mosquitos y, mosquito que se ve, PLAFF, mosquito que se espachurra o se rocía con insecticida.

Cuando sale de la tienda Bolt, el velociraptor, le apunta con su spray y cara de muy pocos amigos.

–  ¡Qué yo no soy un mosquito! – le grita.

Pero su disfraz es tan convincente que se ve obligado a salir huyendo para evitar correr la misma suerte que los mosquitos de verdad.

–  Aquí estaré a salvo – suspira aliviado al resguardarse tras una puerta.

Sin perder de vista a sus perseguidores, observa su reflejo en el cristal de la puerta que le sirve de escondite.

– La próxima vez me disfrazo de pirata – piensa al ver sus ojos enrojecidos por el insecticida, su disfraz hecho trizas y el pico más arrugado que un acordeón.

Tan distraído está pensando en sus cosas que parece no haberse dado cuenta que el lugar al que ha ido a parar es el restaurante favorito de Stanley y hoy el menú del día es timbal de brócoli con puré de patata y jamón. ¡Corre Brocoliti si no quieres terminar en la cazuela!

Amor, amor…

San Valentín ya ha pasado pero ha dejado mucha huella en nuestro inquieto Brocoliti. El amor no le ha sido ajeno estos días y le hemos podido ver muy entusiasmado con una hermosa coliflor cuyo nombre aún desconocemos. No son pocos los que la ven cierto parecido a una tal Carmen de Mairena (¿será por sus labios carnosos…?), pero a Brocoliti eso parece no importarle y sus ojos se llenan de corazones cada vez que la tiene cerca. !Ah, qué bonito es el amor! Veremos cuánto le dura el romanticismo a este brócoli travieso 🙂

Gracias Carina Galiano por esta ilustración tan bonita.

Aquí os dejo a los personajes originales para que podáis ver lo bien que quedaron en la “foto” de San Valentín.