En el Valle de la Nube Verde, había un dinosaurio que siempre estaba solo. Se llamaba Stanley y no pertenecía a ningún equipo de fútbol, ni era miembro del club de natación sincronizada. Tampoco tenía muchos amigos porque de su cueva siempre salía un tufillo un poco raro que espantaba hasta a las moscas. Aunque estaba acostumbrado, y no le molestaba ser el único ejemplar que quedaba de su especie, “El Brocolisaurio”, a veces echaba de menos poder jugar con otros como él”.

Así empieza el cuento de “El Brocolisaurio”, una historia en la que un dinosaurio vegetariano, y apasionado por el brócoli, tendrá que ir más allá de su valle para encontrar su preciado manjar y, quién sabe, si algo más.

Pero la historia de Stanley no sólo no termina ahí, sino que acaba de empezar. Su idea es poder llegar a los más peques de la casa y, con la ayuda de sus amigos, enseñarles que comer frutas y verduras también puede ser, además de sano, divertido.